CHANGES

Me gusta la sensación que me genera el leer a la Hayren de unos meses atrás, es satisfactorio, confrontante pero alentador en some way. Creo que era lo que buscaba desde el momento uno con este medio de catarsis que siempre he buscado cultivar para permitir que florezca en algo más, lo que sea.

Me perdí, sí, pero creo que las palabras en mi cabeza, las ideas y la introspección jamás se han detenido. He vivido tantas realidades y momentos en el breve periodo de 1 mes que me sentía un poco abrumada, más no abatida, por suerte, or so says my mind.

No sé el contenido de reflexión que pueda o no generar este escrito, pero lo haré porque necesito re-direccionar la cantidad de sentimientos que han emergido durante este proceso. Creo que es un riesgo abrirme tanto, pero lo haré para, precisamente, trabajar en una de mis tantas debilidades.  

Siempre he tenido una inclinación y querencia extraña por la palabra “genuinidad”, bueno, no, por el sentimiento; es raro: me genera, además, una sensación de honestidad, de confianza, de naturalidad y lo traigo a colación porque si algo sienten mis dedos conectados con mi sentir en este momento es genuinidad, creo que es todo para empezar.


Durante mucho tiempo he buscado ser coherente con lo que digo respecto a lo que siento/actúo, y no puedo estar más consciente del reto tan difícil que ha supuesto para mí porque me considero bastante dispersa, y, en efecto, cambiante y maleable. Es una relación bastante turbia con la que llamo: mi némesis… en proceso de aceptación (a ver si cede). Así que cuando la gente me habla y me pregunta de futuro, de planes, de posteridad, usualmente prefiero evadir y callar porque soy súbita, porque me conozco menos metódica cuando de planes de contingencia se trata y así es como comienza esta historia.

Fase 1 o fase de preparación: ¿a quién le voy a mentir? Nada de esto supuso meses de minuciosa preparación.


  Fiel creyente de que las circunstancias transforman, de que todo te enseña, pero fiel creyente también de que siempre se debe buscar el crecimiento personal, o al menos ese es el único ideal al que me mantengo fiel. No es escapar, es avanzar, de cualquier manera, pero sentirlo, sin miedo, sin temor, sin agobios, sino respirando la aventura de lo que se avecina.


Cuando tomé la decisión de mudarme del lugar en donde estaba sentía más emoción que temor por lo desconocido. Fue una decisión que se concibió sólo un par de días antes de ser tomada así que pueden darse una idea de la sensación de ahogo que sentía como para hacerlo sin pensarlo dos veces. Y nada, allí voy: el impulso, tu esencia, lo que te define como ser. Mantenerme en movimiento, explorar, descubrir creo que han sido de las cosas que más me han mantenido viva en el sentido más prístino y sensato de avivar esa calidez deliciosa que se genera en el pecho cuando algo te mueve y genera una transformación de la perspectiva de vida que creías incuestionable, esa calidez que te sacude los prejuicios y tus propios paradigmas (que no hay cosa que me guste más).

Para muchos mi cambio es insignificante dada la distancia y mi posible “fácil” estatus/acomodo, pero sólo yo conozco la confrontación que supone el no volver a atrás, al pasado, a los prejuicios que me definían como persona, a las personas que entraron y salieron de mi vida y dejaron –o no­– una huella en ella, es cerrar un par de puertas que han construido o de-construido lo que soy, para abrir la puerta quizás “pequeña” que da paso otras… porque no me pienso detener.


De la misma manera en como la Hayren inconforme salió de un espacio que la mantenía inquieta, abatida, que despertó monstruos que no conocía, ella está convencidísima de que, si lo hizo una vez, lo podrá hacer un par de veces más porque no se siente atada a ningún lugar, a ninguna persona, porque se siente libre, capaz, fuerte y porque si no lo hace ella, ¿quién lo hará?

Entre tantos sentimientos y emociones que he experimentado durante este tiempo rescato el miedo que te mueve, la sensibilidad que te transforma y te hace más humano, la empatía que te enriquece, los anhelos o fuentes de motivación que te impulsan, los principios que de alguna manera te ayudan a seguir un algoritmo más o menos elocuente de lo que eres, la humildad que te permite crecer y la tenacidad que poco a poco se va construyendo y consolidando para no permitirse jamás humillarse ante nadie ni ceder ante la vida. Admito que es un reto mirar hacia adelante y no tener certidumbre de lo que vendrá, pero me seducen los retos y lo desconocido, tal y como se lo mencioné a alguien recientemente…

Quiero encargarme de profesar lo que vivo y hago, no lo que hablo, y de ser mi mayor y más propia fuente de motivación, que creo, es lo que me concede esta fuente interminable de incertidumbre, pero confiando en que traicionar a mi esencia es inadmisible. Así que puedo decir

Salí del nido… and it feels good!

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